lunes, 18 de enero de 2010

Para ir a ver: Mike Hogan


The Cranberries es la historia de dos pibes irlandeses condenados a ser panaderos que se pusieron a boludear en una colina, al costado del río Moy de su Limerick natal, y que pudieron zafar de una vida atada al miñon gracias a que cuando tocás mucho tiempo un instrumento algo sale.

No sabemos cómo, pero en el reparto a Mike Hogan le tocó el bajo y a su hermano Noel, la guitarra. Suponemos, porque hemos estado en situaciones similares, que el diálogo fue así. "Esto no es una fucking guitar". "Yea, yea. Es lo mismo pero con dos cuerdas menos".

A Fergal Lawler, que hasta que agarró los palillos lo único que supo tener entre manos eran las tijeras de la peluquería de su tío, le dieron la batería, y a Niall Quinn le dijeron vos cantá. Pero un día se hartó y entró Dolores O'Riordan, que gracias a su voz incomparable salvó al resto del carnet de empleados del sindicato de comercio.

Tocaron, hicieron buenos discos, sonaron en la radio, se pelearon. Ahora se juntan y tocan en el Luna Park de Buenos Aires, el 5 de febrero. Seamos justos con ellos: tienen buenas canciones, un disco indispensable, No need to argue, y Zombie es un gran tema y divertido para zapar antes de un ensayo.

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